viernes, 31 de mayo de 2013

Año 2090. Bilbao.

Año 2090.

La tecnología ha alcanzado niveles inimaginables. Bilbao, capital mundial tecnológica, hace gala de todo su potencial en los espacios habilitados para ello.

El museo Googleheim estrena nueva exposición esta semana. Hologramas de obras de arte del siglo XX. Un holograma de una cinta "beta". Dos niños discuten. "Qué pendrive más grande", "Es un disco duro, ANORMAL" responde el otro. 

"Anormal tu puta madre" se escucha por último. El primer niño empieza a parpadear y mover la cabeza a lo epiléptico. Pero es normal. Está utilizando su iBrain. Un chip incrustado en el cerebro. El siguiente paso en la evolución, los Smart People. Todo el conocimiento de Internet en tu puta cabeza.

Fuera del Googleheim hay una hilera de ascensores. Entrar cuesta 5 Gcredits, pero puedes pagar con monedas del Facebook. En el interior, una silla. (Esto sí que es un invento, sillas en ascensores). Si te sientas, un sensor permite conectarte mediante tu puto chip del cerebro al sistema del ascensor. Si no, tienes la opción clásica, una pantalla en 3 dimensiones con un menú en el que no seleccionas a qué piso ir, sino a qué zona de Bilbao.

"Quiero ir a..." 
"Identificación, por favor" -Dice el ascensor, con la voz de la chica del Avast.
"Ah sí... " 
Una vez le das tu perfil de Google + al sistema (Esto ha sustituido al antiguo DNI), ya puedes elegir destino. "Quiero ir al centro, por favor".
"¿Por qué tipo de vía? Le recordamos que la vía chrome es la más rápida".
"No, gracias. Vía explorer, por favor"

El ascensor baja y comienza a viajar como si de un metro individual se tratase. La via explorer a veces se detiene sin previo aviso y no va demasiado rápido, pero no hay que pagar suplemento. 

Ya hemos llegado. Una pareja joven toma un aperitivo en una terraza frente al ascensor. Esto sigue prácticamente igual. Bueno, salvo que realmente no hay comida. Disfrutan de unas holowhooper. El holograma de una hamburguesa real de cuya base sale un sensor, que conectado a tu iBrain (el puto chip de tu cerebro) te permite saborearla. Beben una Cocacola y una Heineken. Ambas son agua con colorante, pero sus chips les dicen que no. Que saben a cola y cerveza.

"Cariño, ¿Estás bien? ¿Quieres decirme algo?" Dice ella. Su churri parece distraido, mirando al infinito. Sufre un ligero espasmo y se dirige a ella.
"Perdona, estaba viendo Saber y Ganar en el iBrain"

Sigo caminando por la calle. Lo mejor de la tecnología es ligar. 
Una chica realmente guapa pasa junto a mí. 
Trato de mandarle un pensamiento privado (Con el puto chip de la cabeza, la telepatía está al alcance de todos") pero no me deja si no soy su amigo. Le mando mi perfil de Google +. Se gira en mitad de la calle.
Cancelo el envío. Puta loca, quería hablarme en persona. Qué se habrá creído. Fresca. 

Veo una clínica a mi derecha. Ya no hay hospitales, hay clínicas. Las clínicas se encargan de actualizar tu antivirus por uno pocos Gcredits. Hay que tener cuidado con los viruses del iBrain, conozco un tipo que se bajó holoporno y ahora tiene sida.

El Casco Viejo de Bilbao no ha cambiado nada. En una de sus seis pantallas gigantes están echando fútbol. En realidad los jugadores están diseñados por ordenador y son controlados por niños multimillonarios desde sus casas, pero en esencia, es lo mismo.

También hay lavanderías, pero no funcionan como antes. Se encargan de enviar cajas de Neutrex al pasado mediante máquinas del tiempo con forma de lavadora. 

Finalmente, entro en La Nube. La Nube es una taberna en una calle apartada del Casco Viejo. Es una tapadera, finge servir hologramas de kalimotxo cuando en realidad su negocio es vender kalimotxo real ilegalmente. 

Y aquí termina mi avance del futuro. Disfrutad del kalimotxo mientras podáis.

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