martes, 11 de septiembre de 2012

La verdad sobre TU PUTO SMARTPHONE

¡Hola, gatoflautas!

Cuánto tiempo sin escribir por aquí, ya he recibido todos vuestros mails, cartas, whatsapps, sms, palomas mensajeras, cuervos, mensajes en botellas y señales de humo para que vuelva a publicar algo, y aquí me tenéis…  No, nadie. Ni mi madre me ha escrito.

Total, que me he comprado un Smartphone.  (Siempre me pasa que no sé cómo hilar mi apasionante entrada con el tema a tratar así que he decidido que os jodéis y paso directamente al meollo).  No voy a aclarar si es un iPhone o un Samsung o un HTC o su puta madre porque paso de discusiones tontas.  Imaginaos, que de repente soltase: “Apple es una mierda que está de moda y que la gente compra para creerse muy cool cuando en realidad no van a usarlos pa’ nada”. Pues me metería en tontas discusiones.

Nah, fuera coños, a lo que iba. Me he visto inmerso en ese mundo de los smartphoneros (más tarde que temprano) que tanto criticaba. Mira que habré soltado mierda del WhatsApp como para abonar un campo de fresas, pues como sabía que en algún momento tendría que pasar, pues… pues… lo descargué. Estuve horas llorando en la ducha porque me sentía sucio.



Al principio nada, ni puto caso. Todo iba bien, pero claro, no era consciente de que todo ocurre demasiado rápido para que te des cuenta. Empiezas contestando alguna cosa, fríamente, porque no vas a moverte del sofá. Luego quedando, porque todos tus amigos tienen Whatsapp y ya no eres el colega caro. Al final caes en usar emoticonos, como la mierda sonriente. Incluso… mandando fotos de “Mira qué estoy comiendo”.. Llega un día en el que te ves diciendo “¡Han salido los dos ticks! ¡Lo ha tenido que leer!” y entonces lo notas. Has caído. Eres un adicto al WhatsApp y no vas a reconocerlo. La peor fase es la que yo llamo “en línea en el café”.  Viene a ser cuando estás chateando por el Whatsapp durante bastante tiempo, y cuando te da por levantar la cara del móvil ves que estás en la terraza de un bar tomando algo con alguien.  Luego llegarás a casa y chatearás por Whatsapp con ese alguien más que cuando estabais tomandoos EL PUTO CAFÉ.

¿Creéis que aquí termina la esclavitud del doble tick? NO. Luego están los grupos del Whatsapp.  Esto es como todo lo adictivo, al principio MOLA. “Invitadme” decías, inocente de ti, sin saber que en un grupo de Whatsapp siempre hay alguien conectado las 24 h del día. “Sólo lo usaremos para quedar y discutir planes” POLLAS. Auténticas gilipolleces que jamás harías públicas ahora inundarán la pantallita de tu carophone, a cualquier puta hora del día, y fotos, y sonidos, y mierdas sonrientes.

Hablando de mierdas, ¿Antes las esquivabas cuando ibas por el parque y veías una auténtica cobra parda de perro tirada en el suelo rodeada de moscas hambrientas? Ahora con la supermegatrendi app “Instagram” puedes sacarle una pedazo de foto y que te la expongan en el MoMA. Olvídate de bendecir la mesa, ahora lo nuevo es enseñarle a todos tus amigos qué cojones has comido pero con un filtro que hace que parezca que lo comiste hace 50 años.

Esto sólo para empezar, de todas formas, lo más original de tener un Smartphone es que parece un fijo inalámbrico. Sí, puedes tenerlo sin enchufar algunas horas, pero prácticamente se pasa el PUTO DÍA EN CASA CARGANDO.

Por favor, os lo pido, no me importa lo que hagáis en la intimidad de vuestro hogar, pero si quedáis para tomar un café con alguien bajaos el Alcatel Ladrillo. Que lo retro está de moda.

Y esto todo por hoy. Qué duras son las despedidas…


No hay comentarios:

¡Lo más visto!

Se ha producido un error en este gadget.