jueves, 12 de julio de 2012

Desahogarse es gratis

A veces, aunque lo intento, me cuesta una barbaridad empatizar con ciertas personas. Evidentemente, puedo comprender muchas cosas y no compartirlas, sin duda, pero llegado a un punto hay personas que me descolocan totalmente. Como el Sr. Rajoy.

Ya me siento en parte subyugado viviendo en un país de democracia limitada, donde me dan a elegir blanco o negro, y toda la preocupación recae en ser capaz de escoger el menor de los males.

Me daba la sensación de estar en un país muerto donde puedo votar a favor de dos buitres, que se turnan cada 4 o incluso 8 años, si todo va bien, para ir comiéndose poco a poco los restos.

Podrían colaborar para dejarnos secos, pero lo único que veo es que cuando uno de ellos es el líder, la máxima preocupación del otro es desbancarlo. Ahí empieza mi incapacidad para comprender ésto.

Pues bien, este último buitr...presidente (Lamentablemente no veo un contraste demasiado alto con el anterior) tiene una capacidad sorprendente para coger a su, SU país en plena crisis y tomar las medidas oportunas para que la calidad de vida de éste se vea reducida. Cuando hablo de calidad de vida, hablo de crecimiento, en todos los niveles que se me puedan ocurrir, sin ser, ni mucho menos, un experto. (Pero escuché por ahí que si vives aquí y te comes la misma mierda que el resto, a lo mejor tienen en cuenta tu opinión)

Ayer anunció el Sr. Rajoy la subida del IVA (el general, del 18% al 21%), al parecer, como una marioneta a la que el FMI da las ordenes que considera oportunas. La letra pequeña de ser rescatado. También se anunció en su día el copago farmacéutico, el medicamentazo, los recortes en educación y sanidad, la reforma laboral, etc.

Nada que no sepáis. Sin embargo, en este punto, casi ya recordando arrepentido que en muchas ocasiones tiramos del conformismo para afrontar estos atentados contra la situación del país, no hago más que esforzarme por entender cómo el Sr. Presidente puede ir con la cabeza alta entre todos los despropósitos que ha llevado a cabo, o, aunque está más que trillado, irse a ver un partido de fútbol mientras hay gente dejándose la vida en un incendio del que habrá visto, con suerte, fotos; de pretender ahorrar tirando abajo dos pilares de la sociedad como son la educación o la sanidad.

Supongo que habréis oído eso de "para que seamos más tontos y sumisos y nos muramos antes". ¿De verdad, un hombre que llega a ser presidente de un país puede llegar a sentirse bien cuando su mayor logro es que la población tenga que irse a Alemania, y no más lejos?

Esa persona es un fracaso con traje, no un presidente.

No he dicho nada nuevo, nada que no hayáis leído ya quinientas veces, pero voy a aprovechar que puedo decir esto, antes de que lo recorten.

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