martes, 27 de diciembre de 2011

Tu guía de mierda

Mira que tengo secciones en el blog, pues al final acabo metiendo todo en ‘Gilipolleces’. Es como la carpeta Escritorio que tienes en el escritorio del ordenador, donde arrastras todo cuando ya no ves el fondo de pantalla de la cantidad de mierda que hay encima.

Mierda. De eso voy a hablaros hoy.  Pues como siempre, temas interesantes, si el otro día fue la reproducción de los caracoles o aquel día que empezamos a conocer más cosas sobre el tofu, hoy toca hablar de mierda.

Si creíais que el tema tabú por excelencia era el sexo o la muerte, estáis totalmente equivocados. De lo que la gente es incapaz de hablar es de mierda. Es cierto que ha habido grandes avances en este ámbito, como el Twitter, que originariamente se inventó para decirle a la gente que estábamos en el retrete.  O la frase ‘La confianza da asco’, que no es una frase cualquiera, es la delgada línea que separa el poder… cómo decirlo de manera fina… ‘exportar gases’ frente a tu pareja del no hacerlo.
Poco conocéis de la historia del tema de la mierda, pero hoy os voy a resolver todas las dudas que tengáis.



La mierda y tu pareja

Hasta el siglo XIX muchos pensadores de reconocido prestigio afirmaban que las mujeres no tenían ano. La cosa era que, cada vez que se le preguntaba a una fémina algo sobre el tema, la única respuesta era ‘¿Qué? Yo no hago esas cosas’. De hecho sigue siendo una respuesta común en nuestro siglo. Sobre todo en el tema del ‘gaseado’, se cree que el género importa.

En una relación de pareja, por ejemplo, la mujer desde que cree que esa persona puede significar algo en su vida, pasa meses preparando ese momento especial, donde se demuestra la confianza de ambos, y  suelta, con disimulo,  un ligero pero importante “pedete con clase”.

Hasta entonces el hombre habrá pasado esos meses esperando el momento para estrenar esa expresión facial tan conocida y picarona, la sonrisilla de ‘Uy, pero qué ha sido eso, cariño’.
No tiene más. A ojos de cualquiera son sólo tres segundos en los que pasa algo, pero hay un mundo detrás, ya que el ser humano en si mismo está diseñado para evitar hablar de mierda, pensar sobre mierda, disfrutar de la mierda.

No quiero saber nada de mi mierda

Para empezar, el culo se tiene a la espalda, para que sea cual sea la actividad fecal que cometamos, no tengamos que mirarla fijamente. Claro que, hay momentos, en los que sabemos que algo ‘gordo’ ha caído ahí y necesitamos verlo, incluso sacarle una foto o dibujarlo, llamar a la familia para que venga a verlo o hacerle una perdida a Iker Jiménez ‘por si acaso’.
Además, disfrutamos haciéndolo, lo sabemos, ocasionalmente es una sensación placentera, pero, ¿Por qué no expresarlo? ¡Escríbelo en el Twitter! ¡Publícalo en Facebook! ¡Ponte ese tronchón de foto de perfil en tu Badoo!

Cagar fuera de casa

En fin, eso para gustos. También es verdad, que el buen cagar es como el onanismo. Si, eres consciente de que puedes hacerlo en cualquier sitio, pero eres prácticamente incapaz de hacerlo fuera de casa. Con las pajas, vale, mejor quédate en casa, pero cagar fuera de casa es toda una experiencia que no deberíais perderos. No es algo sencillo como en casa, aquí intervienen muchos más factores. El ruido, por ejemplo. No queremos que nos escuchen, no queremos que alguien escuche ‘plof’ y suelta una risilla. Apilamos kilos de papel higiénico en el fondo del retrete y prácticamente solucionado. Aún así, es una aventura en la que estamos alerta de principio a final, todo puede fallar. La luz se apaga, no encuentro el interruptor, es un sensor de movimiento, me pongo a agitar los brazos con el culo sobre el retrete, no se enciende, no hay papel, tengo que hacerlo de pie porque está sucio, no para de entrar gente, mierda, es el baño de mujeres, esto empieza a oler mal, se me escapa un pedete, pero no es precisamente ligero y disimulado, madre mía que es cagalera…

Bueno, y ya no os cuento la salida del baño. Sales de tu ‘compartimento’ (que por cierto la mayoría de veces no está cerrado ni por debajo ni por encima, siempre estás aterrado por si a alguna persona se le ocurre asomarse por arriba) y te encuentras con las caras de la gente que está en el baño. Tú sabes lo que has hecho, ellos también. Te miran y te juzgan. Parecen decirte ‘Hombre, eso aquí no, por el amor de Dios’.
 Sé perfectamente que os estáis sintiendo terriblemente identificados, y no sabéis si eso es bueno o malo.

La mierda en tu charla cotidiana

Os parece que no, pero tenéis la mierda en la boca a todas horas. Me explico, que no ha sonado bien. Utilizamos la palabra mierda y derivados en casi cualquier frase. Para expresar que algo es malo, pobre, inútil; que alguna cosa ha salido mal, desastrosamente mal o que lo hemos pasado fatal; como sinónimo de droga; para definir un trabajo que nos lleva mucho tiempo; como destino a enviar a gente que te incomoda; …
Eh, eh, eh ¿Pero por qué todo (salvo algunas drogas, niños) es malo? ¿y si la mierda nos da tantos buenos momentos, por qué no usarla para definirlos?
“Eh tio, gracias por todo, eres una mierda para mí”, o “La entrevista ha sido una mierda, una auténtica cagada, vamos, lo he pasado bien y me han dado el trabajo” o hasta “Este año de clase ha sido una cagada. Al principio no me salía nada, pero luego he ido avanzando e incluso disfrutaba con lo que iba sacando, y al final, mira, mira qué bien me ha salido todo”


Lo dicho, damos y caballeras, no os perdáis esa gran aventura que es cagar y todo lo bueno que puede darnos la mierda.

Voy a publicar esto a la hora de comer porque soy muy simpático.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Te echaba de menos. No vuelvas a hacerme esto, tanto tiempo sin ti.

E_Consu dijo...

Yo creo que te has dejado una parte importante en el tintero... quizas nunca te lo has planteado: Si el gas producido es metano(con un olor específico) ¿porque los pedos o las mierdas huelen diferente segun la persona o lo comido? (aclaro lo de quedepenhde de la persona, no se si me pasara solo a mi, pero a veces soy capaz de reconocer al gaseador solo con el olor del regalito). Bien lo aclararé: El excremento, tanto dentro como fuera del aparato digestivo es solido o liquido, nunca gaseoso. En su expulsion, tanto en su forma gaseosa como solida o liquida (con sustancia, hablando en plata) se produce un tipo de particulas llamadas aerosoles, que resumiendo son pequeñas particulas solidas que son tan pequeñas y ligeras que quedan en suspension en la corriente de metano que emana del ano o del zurullo, según la circustancia. Es decir, en un lenguaje sencillo se podría decir que los pedos portan polvo de mierda. Cuando el metano se introduce por el canal nasal, esas pequeñas particulas de mierda se adhieren a la mucosa y son reconocidas por las celulas de la pituitaria. En resumen, las mierdas y los pedos nos huelen diferentes porque olemos la mierda solida, que se nos queda pegada en la tocha.

SeFi dijo...

Ya tengo curiosidad para contar en la cena de nochevieja, ¡Ya verás tú que risas comiendo las uvas!

Amanda_9 dijo...

Desternillante!
Perdón, quería decir que ha sido una gran mierda (en el buen sentido claro) jaja XD

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