sábado, 31 de diciembre de 2011

iCena v.2.012

Bueno, voy a seros sincero, esta noche es Nochevieja y mañana nav… Ah, no. Esta noche es Nochevieja y no tengo ganas de cenar.

“Hala, ¿Pero tú eres tonto o qué? ¿Es que no te quieren en casa? ¿Tienes algún problema mental? NAZI QUERES UN NAZI, vete a la mierda a celebrar tu mierda de cena en algún lado. Buuuu NAZI”

No, no es por nada, me explico. Todo empezó el año pasado en el cumpleaños de mii tía Eulalia que había descubierto Internet. Es todo muy emocionante y feliz hasta que vas a por tu segunda croqueta  y  te pega un hostiazo en la mano diciendo “Lo siento hijo, era un FREE TRIAL. Para la segunda hay que abonarse”.  Al final aproveché que se giró a coger vino y me eché en el plato unos cuantos. Tendríais que haberla visto pegando botes por casa mientras gritaba “DESCARGA ILEGAL, DESCARGA ILEGAL”.




Pues es todavía más grave. Es una obsesión que no podemos controlar y a la que hemos tenido que adaptarnos en todas las comidas familiares. Llegó la cena de Nochevieja del año pasado. Tenía que traer langostinos y trajo una fuente de quisquillas. QUISQUILLAS. Que parecen bichejos desnutridos. “¿Y los langostinos?” “Aquí, son estos, pero los he comprimido en .rar” Hija puta no sabe nada. También trajo nécoras, todas con el caparazón abierto y vacías. “Mmm… el archivo está dañado” Tú sí que estás dañada. Te falta el disco duro.

Lo primero que hizo fue preguntar por la bebida. ¿Para ti leche RAM, no hijaputa? Le dejamos la botella de tinto al lado y se puso a ‘comprimirla en cuatro partes de 20 cl’. Teníais que ver qué conexión se gasta la cabrona, qué rápido descarga. Además con IP dinámica. Si, si, si hace falta se levanta ella misma a por otra botella. Y cuenta Premium vitalicia, que todavía no le he visto yo límite de descargas.

Hasta ahí todo se aguantaba, hasta que descubrimos que también tenía Spotify. No podías comerte tres cosas sin que te intentara vender algo o te anunciara el próximo concierto de Melendi. En parte era gracioso, pero llegaron las campanadas y sólo pudimos comernos cinco uvas.

En los postres me patiné yo. Trataba de comerme una nuez y no había manera de hacerlo. Se acercó mi tía Eulalia y me dijo “Hijo, te hace falta el crack”. “Ya vale, tia Eulalia, esto ya es obsesión”. Pues cogió el cascanueces y claro, crack.  Pensamos que ya se había curado así que le dejamos abrir la botella de cava. La cogió, la miro y dijo:

1330-1800-5141-4335-5864-7292 

Ya está probando serials. Al final la abrió mi padre. La primera en probarlo fue mi tía Eulalia claro,y lo escupió al momento. “¿Qué pasa, está malo, tía Eulalia?” Lo cierto es que era un cava barato, pero la tía Eulalia dijo que era por lo menos un TS Screener.

Y nada, que este año me da miedo ir a cenar, que entre que nos ponemos como cerdos y hay pollo para cenar… Si lo sé no le compro el Angry Birds.

Pues eso, disfrutad de la cena y un felicísimo año nuevo, damos y caballeras.

El gato negro que blablablá os desea un FELIZ 2012! ;)

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