jueves, 6 de enero de 2011

F de Fumetta



“Recuerden, recuerden, el 2 de enero. Nicotina, humo y mechero. No veo el Marlboro y siempre cae un Chester pero hay que fumarlo sin dilación”

Esta es una historia de conspiraciones, terrorismo, ceniza e injusticia. Todo comenzó en un país cuyo nombre no quiero mentar, pero podría tratarse de España. Les avisaron, todos sabían que ese día llegaría pero nadie hizo nada y una mañana cualquiera, zas. Ya no se podía fumar.

El joven Lucky Palmal no lo vio venir. Era un joven fumador, con sus sueños y su vida, sus amigos, sus historias, sus trabajos. Despreocupado, aceptó con dignidad no poder volver a tomarse su café en su bar de siempre acompañado de un cigarrillo. Le daba tres sorbos y salía a la calle, en pleno invierno, jugándose su salud, para tan sólo calentarse las manos según se acercaba la llama al filtro.

Pasaron semanas así, y la prohibición fue a más. Ya no se podía vender tabaco en los bares, ni en los restaurantes, tan solo en estancos y durante el día. Pero eso no era lo peor. La edad para poder fumar ahora eran los 27 años, y todos los menores a esta cifra que continuaron fumando eran encarcelados y apaleados. Ya no se podía fumar en las calles, con libertad.

Había francotiradores del gobierno en los parques, cazarrecompensas en discotecas y verbenas. Surgieron sectas fumadorófobas, como los Semper sanus o el Opul Món, que se dedicaban a dar palizas a pobres fumadores indefensos, que se escondían para dar un par de caladas en callejones.

Comenzaron a desaparecer estanqueros, y los atentados iban a más. El presidente de la asociación de fumadores nacional fue asesinado con un filtro bomba. El terror dominaba las calles. Personajes famosos también sufrieron ataques terroristas, como el célebre cantante Phillip Morrisette o el actor Johnny Depp Player. Cancelaron series de televisión conocidas mundialmente, Lucky Luke Strike, Aquellos Maravillosos 43 70, Los Marlboro

Lucky Palmal se convirtió en un delincuente en aquellos días. Se relacionaba a menudo con los escasos estanqueros que todavía trabajaban ocultos en barrios de mala muerte y en ocasiones conseguía carnets falsos de contrabando para los fumadores que todavía no tenían los 27.

Por si esa situación no fuera suficientemente horrible, las últimas medidas que se tomaron eran la gota que colmaría el vaso.

CONTINUARÁ. El domingo.

1 comentario:

Caronte dijo...

Cabrón... no me dejes así... ¿Qué más medidas van a tomar? ¡Argh! la duda me mata...

Por cierto, me acabas de inspirar algo, lo he publicado en mi blog... espero que te lo tomes a bien, porque es un homenaje.

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