martes, 20 de julio de 2010

ESTO NO ES UN CUENTO PARA NIÑOS VERDES

Érase una vez una oscura habitación en la que un horrible tirano arrancaba las alas a las hadas. Bueno, en realidad la habitación estaba bien iluminada, y era de día y tal. Y tampoco era tan horrible, ni mucho menos un tirano. Y eran moscas, no hadas. De hecho no alcanzaba a cogerlas, como para arrancarles algo.

Suena menos épico, pero la cosa no termina ahí. Nuestro héroe (si alguno se pregunta porque ha pasado de tirano a héroe en dos párrafos en el siguiente LINK veréis lo que me tomo cada vez que pienso en vuestras dudas, gente que se hace preguntas)

Era un conocido mago en la honorable villa de KonKalimotxomañanameomierda qué podía cambiar el color del agua, pero sólo él lo veía. Muchos jóvenes se acercaban a preguntarle cómo podía ser que nunca hubiese recibido paliza alguna cuando ya su pobre rostro parecía pedirla a gritos. 
Hijo de puta qué feo era.

Pero toda historia tiene sus extras y todo héroe algún que otro secundario más tonto que pellizcar cristales, y allí estaba su fiel escudero, un bote de mayonesa caducado. Si, si, cómo lo oís. Caducado.

Y faltan el malo y la princesa, el dragón y la damisela de buen ver. Pero tengo las mismas ganas de inventarme ahora personajillos (ya habéis visto el impresionante grado de originalidad que demuestra poner a un bote de mayonesa como parte del reparto) como de que un caniche con hepatitis me muerda las pelotas y me viole reiteradas veces así que voy a seguir con la asombrosa hazaña de la piña en el bosque.

LA ASOMBROSA HAZAÑA DE LA PIÑA EN EL BOSQUE

Bueno, como no sé si estáis muy puestos en el mundo de los botes de mayonesa, os pongo al día, no hablan. Y en el bosque un hombre solitario como nuestro gran mago con un bote de mayonesa y ningún tipo de presencia humana sólo puede hacer dos cosas. Untarse la mayonesa en el falo y masturbarse o… Bueno, la cosa es que se masturba, y justo antes de terminar una enorme piña cae sobre su pequeño yo.

Como soy un gran escritor megamoderno ayer fui al bosque a documentarme y lo de la piña es una putada. Y ahora que lo recuerdo dejé la mayonesa allí.

No sé qué pensaréis de mí en este momento, pero yo me siento muy digno hablando de masturbarse con mayonesa y de piñas en el pene, lo que pasa es que sois unos pijos de salón de té. Pues yo me la casco con mayonesa y me hago los macarrones con lubricante.

Me asusta no tener ningún reparo en escribir esto por internet. Bueno, para los que lo duden, es broma. No me hago los macarrones con lubricante.

Siguiendo con la historia (y dando por hecho que sabéis que no me masturbo con mayonesa) voy a intentar escribir la primera gilipollez que se me ocurra para terminar con lo de la hazaña. Allá va. El golpe provocó tal hinchazón en el miembro que hizo que su longitud aumentara hasta los 20 cm que era la medida mínima para poder entrar en el castillo de Retaco Breves Pelotas, un fontanero italiano gay con bigote y tortugófobo y al que para abreviar, llamaban Choco Crispis.

Igual se me ha ido un poco de la mano el cuento pero son las cuatro de la mañana y ya no sé ni lo que pienso. Escribo. Bueno, que no pienso lo que escribo. Más loco que el sobaco de una serpiente.

Eh… No sé, pasad buen verano.

2 comentarios:

Indy dijo...

Me encanta la manera en que se te va la olla u_u

Y lo de la mayonesa... no nos mientas, picaruelo, que es verdad, xD.

Catinica u_u

Joey dijo...

me niego a comentar una entrada así...


























MIERDA

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