jueves, 28 de enero de 2010

Retiremos los viernes del mercado



¿Os podéis creer que llevo como diez minutos mirando al vacío mientras pienso en la de problemas que tendría con el verbo "coger" si viviese en Argentina?

Creo que últimamente tengo un túnel de viento entre las orejas. A lo mejor es porque creo que paso más días de resaca que haciendo algo productivo, así, en general.

En fin, dejémonos de tonterías, y pasemos a algo serio: Hoy he tenido una enormísima idea.

Deberíamos quitar los viernes del calendario.

¿¿Por qué?? ¡Pero qué dice! ¡¡Está loco!! ¡Tiradle algo a la cabeza!

Shhh, calmaos, tiene su sentido si uno sigue el estilo de vida universitario de estudiante de carrera en UPV.

En la historia de la humanidad los viernes han sido el comienzo del descanso tras una dura semana de trabajo, quizás los días más felices de nuestras vidas. Pues no, estáis totalmente flipados si aún creéis eso. Veámoslo de otra manera, hoy en día un viernes no es más que otro domingo camuflado, es un día de resaca, corto, cansado, perezoso, porque eres universitario y tan chulo que te has mamado como el que más el jueves.

Un viernes es uno de esos días en los que apetece quedarse en la cama, con ese alientazo a la mierda'garrafón que te hayan estafado la noche anterior, la típica boca-cenicero (Yo he llegado a toser filtros las mañanas de viernes) la taladradora en la cabeza, esas lagunas que...

¡ALTO!

Voy a hacer una pausa para explicar una de mis teorías. La teoría del Melaacabodeinventaryalepondrénombreluego, una crítica a la típica frase de Resacaday:
"¡No me jodas! No me acuerdo de eso, que borracho estaba" No te lo crees ni tu, cantinflas, recuerdas hasta la posición en que cayeron los espaguetis que vomitaste ayer, pero claro, será la vergüenza, será el clima, será que te está escuchando una pretty girl y no quieres que se entere de que eso de los espaguetis en la salida del bar es ya más rutina que otra cosa.

BUENO, VA, SEGUIMOS

... parecen la madre de todos los océanos (De esto que lo último que recuerdas haber dicho es "va, pero sólo una cañita que mañana madrugo") Y la posibilidad de que aún así tengas clase ese mismo día. Qué putada. De esto no voy a hacer chistes, ya es suficientemente duro.

En realidad la lista de ventajas de no tener viernes sería interminable, no es tan solo no tener la resaca del viernes, o las clases del viernes. También te vas a librar de la horrible duda de no saber si salir el viernes o el sábado, ahora no tendrás más cojones que comerte la noche sabadetera. (Si eres de esos que salen absolutamente todos los días sáltate este punto. Bueno, qué coño, seguro que estás de fiesta y no has leído esto)

Mmmm... Pues me salen menos ventajas de las esperadas. Eh... si tienes un examen el viernes... pues... eh... ¿Ya no lo tienes?

Mmm...Vaya... Me he quedado sin... argumentos...

Bueno, una foto de pingüinos.



2 comentarios:

Ignacio González Carreiro dijo...

Y es que si miércoles son los nuevos jueves, y los jueves los nuevos viernes, los viernes quedan destinados al fracaso, como los domingos. Los sábados, por ahora se salvan. Pero dale tiempo

P.D: A la teoría de Melaacabodeinventaryalepondrénombreluego (a.k.a. "La Gran Mentira"), yo añadiría la "Gran Mentira II, Aladín sale del armario": ¡ESTOY MAZO BORRACHO! o ¡CÓMO SUBE ESTO, ¿NO?!

Leire Olivares dijo...

Un +1 al tunel de viento.
Un -1 a tu teoría.
Im sorry xDDDDDD

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