jueves, 3 de diciembre de 2009

El Conde Dracullen, Trois



Soñó el conde un día, en su almohada de seda y pluma, que muy larga la tenía, y no le cabía a ninguna.

Que sus lacayos buscaban por los pueblos del condado, vírgenes y putas, damas, doncellas y vagabundas, una de ellas nauseabunda, más fea que gato atropellado. “Igual fue bella por dentro” se dijo en el velatorio. “No por ser dulce el caramelo, ha de ser cutre el envoltorio”

¿Velatorio? Si, pues hembra que calzaba, hembra que enterraba. Era tan larga la historia que el conde con falda vestía, el trípode de Transilvania, que nunca encontró tía.

Y llamaron a su puerta, noche sí noche también, millares de bellas féminas buscando algo de placer. Y el Vampiro se sentía, con su metro en la entrepierna, un objeto del deseo, un juguete, una mierda.

Y empezaron los ciudadanos, a comentar a sus espaldas, “el conde del castillo, tiene la picha bien larga” Los rumores eran ciertos, metro y medio medía el cíclope de la colina.

Y pasaban y pasaron, día tras día mes tras mes, tres años del calendario para el conde y su ciprés. Y ninguna lo aguantaba, con grúas se masturbaba y una carpa de condón, y señora que se acercaba, cautelosa y asustada, con férrea vagina entraba, salía con canalón.

Más años pasaban, una vida bien sufrida, el conde murió asqueado y con él su enorme bicha. Juglares y trovadores celebraban en las plazas, que pequeñas las tenían y cabían en toda raja; con canciones, con poemas con dibujos y algún lema despidieron al vampiro y a su enorme, gran dilema.

Y despertó Dracullen, sudando cual Porcínez, en su lecho de seda y plumas, pensando confundido en si era sueño o pesadilla “Si tan grande era el cimbrel, como sería la ladilla”

En el salón se quedó, por miedo a caer de nuevo, en ese lugar de diseño al que algunos llaman sueño. Tan oscuro, tan malvado, tan profundo y anormal, por si fuera poco su lloro ni dormir en paz podía, un pobre vampiro de pueblo, ni abogado ni artista, ni leído, ni culto ni asombroso, un muerto más en la lista.

No, no es la pesadilla, el motivo de sus lloros, pero pensando en lo adorables que son, tetralogías vampirescas, de momento os leéis esta y ya me preparo el final.

Y si, el cuadro está vacío.

1 comentario:

Indy dijo...

Como ya te dije, no soy la persona más indicada para preguntar cuestiones eticosexuales. Me encanta, xD. Y quiero más :)

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