sábado, 28 de noviembre de 2009

El conde Dracullen, Deux


PUM PUM PUM

Ni una ni dos ni tres, no hay respuesta, el castillo en mutis y el valle muerto, hoy no hay conde ni vampiro que llore, ni séquito que koala folle, ni niña muerta ni colmillos, ni lágrimas de asesino.

PUM PUM PUM

No hay dios que dé respuesta, ni triste mayordomo ni luces de neón, ni horario de visitas ni triste cartelón. Ni una nota, ni correo, ni carta ni libro, ni ganas de escribirlo, pero coño, pesadito, el viajero sigue al quite, solo falta que grite.

PUM PUM PUM

Ya casi vencido, medio giro pega el tío, avanza, pasa el foso, llega fuera y ¡sorpresa! Ventanal que se abre. ME CAGO EN TU PUTA MADRE. Se escucha, el viajero flipa, nos ha jodido, visititas al vampiro, en mitad del mediodía, mensaje al móvil más valdría.

“¿y tú qué quieres?”

“Que dice el pueblo qué lloras, chupasangre. Ah, y que te has comido a la hija del carnicero. Que son 6,90.”

Cierra la ventana el conde, que ya se abrasa, que es de día y el sol brilla, y coño, que en Crepúsculo brillan, pero aquí irse al hoyo está a la orden del día.

El pueblo se preocupa, el conde llora, nadie sabe por qué, “que se joda, por vampiro” dicen algunos, “eso no lo elige uno, solo pasa, y con el sol se abrasa, el ajo lo asquea y solo sangre desea, ni un triste Whooper o BigMac, patitas de niño pa’ desayunar. “

“¿y por qué llora? ¿Por qué llora?”

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