sábado, 31 de octubre de 2009

Carta a Álex Pérez





Hoy recupero algo que escribí cuando todavía tenía ideas y que me gusta bastante. Del cadavérico fotolog, por supuesto.


Título:
Carta a Álex Pérez
Pie de foto:
Me parece realmente intolerable toda esa charlatanería absurda, vacía, carente de sentido, coherencia o cohesión, cuyo único y estúpido objetivo es llenar las horas del día con un falso silencio como quien llena un pastel de aire.

El humor es inútil. Es repetitivo y nunca ha estado de moda. Palabrería que arranca sonrisas inmerecidas. Más basura, más mierda para crear una imagen de calidad en una sociedad levantada por hipocresía. Que la ciudad huele a cinismo, señores, falsedad por las calles y en los colegios, en el ascensor, en la cafetería y en la oficina, en las aulas de la mejor universidad y en cada bolsillo de mendigo.

No hay opinión, solo estrategia. ¿Amistad? No, inversión. No puedes ver morir un toro en una plaza pero si mirar a los ojos a quien has fallado. Pobres niños de áfrica, pero seguro que sigues pasándote media hora debajo de la ducha. Pues que te folle un pez polla.

Un beso.

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Querido hijodeputa interior:

Ante todo, recordarte que soy genial. Y si te pica me lames el escroto. Y ahora, comienzo.
Primero, no es charlatanería ni una cadeneta de palabras vacías, es arte y entretenimiento, es lectura de sociedad y carta al director, opinión y columna; ¿egocentrismo? Quizás, pero con estilo y marcando tendencias, insuperable desde los 90. Aunque podría reducir la réplica a: Cómeme el bendito cipote.

Segundo, ¿El humor es inútil? Te comento, compañero de viaje, el humor es llave y la sonrisa puerta, siempre merecida porque todo lo que suscite sonrisa es merecedor de ella, y la clave es cazar felicidad, por efímera que sea, un instante vale más que una semana de tu espantosa vida de muermo incorpóreo. Aunque esto también podría reducirlo a "Que te den por el culo y no te guste"

¿Me hablas de hipocresía? Tu, gilipollas, que te pones a escribir esa carta y te la contestas a ti mismo contradiciéndote. También te respondería a eso con un insulto realmente ofensivo, pero en su lugar me limitaré a decir: Drogas qué?

Y si quieres más vienes a buscarlo, y que mil zorros árticos te violen antes del amanecer.

HE DICHO.

La verdad es que releido ahora no me gusta tanto.

sábado, 24 de octubre de 2009

No es una noche cualquiera, ¡Espaguetis, corazón!


Esta noche no es una noche cualquiera. Esta noche Hans es más Hans que nunca. O quizás menos que siempre. Esta noche lleva un sombrero elegante, camina de forma elegante, piensa de forma elegante y como cada noche de invierno entre las frías calles de la París alternativa, pestañea con un ojo y después con el otro.

Mientras camina, se fuma un Lucky Strike hasta el filtro. No lo tira, lo escupe contra el suelo, y en realidad es un acto de rebeldía, o una expresión artística del Hans de los 90. Pulmón le sigue, tosiendo. Le abrasan las pulgas. Hijas de puta. Pulmón no deja de pensar en ellas. Zorras hambrientas, ya podían morderle las orejas a sus putas madres. Es un perro malhablado, pero eso a Hans no le preocupa.

Hans recuerda como perdió Pulmón su ojo izquierdo. Fue en una pelea con un gato. Bueno, en realidad no. Lo cierto es que Hans, borracho, confundió a Pulmón con un gato, y en un acto reflejo, le arrancó un ojo a lo Kill Bill. Desde entonces Hans odia a los gatos. Putos bocetos de pantera. Ovillófilos carroñeros, siempre esperando espinas de pescado y cuencos de leche.

Pulmón no siente rencor hacia Hans. Pulmón no vio lo ocurrido. Además, es un chucho inteligente, sabe perdonar. Y el ojo lo tenía repe, qué hostias. Y esta noche pasea. Pasea junto a Hans, en las alternativas calles parisinas, escuchando acordeones melódicos, violinistas, seguro que hasta trovadores. Hans tiene la esperanza de doblar la esquina y encontrarse a Dama y a Golfo comiendo espaguetis en la puerta trasera de un restaurante. Como si dos perros pudieran compartir un plato y encima quedar como románticos. En la vida real Golfo violó a Dama, sin ninguna compasión, delante del puto plato de espaguetis y el dueño del restaurante, y después se largo por donde vino. Y cuando Dama dio a luz, murieron tres cachorritos.

A Pulmón no le hacen ni puta gracia estas historias. Él es más de kebab.

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