martes, 29 de septiembre de 2009

Binólogo UNO

Noto que muero artísticamente. De hecho, y para ser sincero (como de costumbre), he intentado actualizar esto repetidas veces y siempre acabo arrepintiéndome y cerrando la ventanita.

-Si no tienes nada que ofrecer, tampoco lo fuerces. Eres malo, y punto.

No me toques los cojones, soy genial y tremendamente interesante. Estoy seguro de que si hubiera un grado mayor a interesantísimo, como archinteresantísimo, me lo aplicarían. Lo que ocurre es que soy un vago testicular.

-¿Vago testicular?

Si, un vago de los cojones, pero es que estamos en horario infantil y no quería parecer una amenaza para los centenares de menores que leen este blog.

-Si te conociese tanta gente no tendrías que estar hablando solo ahora mismo.

Lo hago a propósito, he descubierto que los monólogos son más pesados, es más ligero cuando hay interacción.

-Yo prefiero poner la Paramount antes que hablar contigo.

Madre mía que gracioso eres, casi me muero a base de cómicos espasmos. Resulta que estoy en crisis, y deberías ayudarme. Lo paso mal, apenas duermo, ya no como, a veces pierdo el sentido de la orientación.

-Duermes como una marmota, comes como un cerdo y tu siempre estás más perdido que un pingüino en un desierto, no es nada nuevo.

Siempre supe que te follabas a nuestro perro.

-¡¿A qué viene eso ahora?! Y además, eso si ha estado fuera de lugar en cuanto al impacto que causará en las mentes de esos centenares de menores que leen esto. Además nunca he tentido tentaciones carnales con chuchos.

Me estoy dando cuenta de que mis problemas mentales están alcanzando un grado preocupante. Más que nada por eso de discutir conmigo mismo, y empezar a usar la primera persona del plural cuando hablo de mi mismo.

-Eres como Gollum pero en narcisista.

Lo se, tengo doble personalidad.

-Además eres feo como una pasa, pero ese no es el tema. Podrías ir al psicólogo. O a Hobbiton a buscar anillos.

No me malinterpretes, nunca he dicho que quiera perder mis otras personalidades, te arriesgas a morir.

-Confíaba en ser yo el superviviente a la masacre.

Echémoslo a suertes.

(...)

He ganado.

-Yo también. Somos la misma persona.

Tu te follabas a nuestro perro.

- ...

martes, 22 de septiembre de 2009

Es un tipo con gabardina



Hans Parlaravauka es un tipo interesante con gabardina. La gabardina le hace interesante, y como es interesante, lleva gabardina. Es un bucle sin final, o mejor dicho, sin razón. Porque Hans es un tipo misterioso, y la gente dice que su semen es de colores.

También lleva un sombrero, y fuma cigarrillos Lucky Strike. Dice que no cree en la suerte, pero que "Chester" le sonaba a queso. Pensaréis que hay más marcas, pero eso Hans ya lo sabe y aún así fuma Lucky. "Y no es un vicio, es un estilo de vida" Dijo Hans en Miami.

Suele dar paseos nocturnos, caminando muy despacio. Mira misteriosamente a los lados y se enciende un cigarrillo con su elegante Zippo. Cuando camina por callejones peligrosos lleva un clipper de mierda, por si le roban. Pero aún así es un tipo misterioso.

Tiene un perro llamado Pulmón. "Si el cáncer me quita uno, seguirán quedándome dos" Dijo en París. Es un braco alemán de 32 años. Seguramente el perro más viejo del mundo. Es tuerto y cojea, no ladra, tose, y mea en la alfombra de Hans. Pero Hans nunca la limpia.

Hans también es un rebelde. No hace la cama, y se queja del gobierno. Los viernes es anarquista, y el resto de la semana vegetariano. Salvo cuando come en el Burger King. "Las patatas son mejores que en el Mcmierda" Eso lo dijo en Bilbao.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Vainilla y Chocolate


El patio de la casa de vainilla y chocolate, en mi amada aldea de San Simón, en la parroquia de Sorga y el 'concello' de A Bola, a unos 600 kilómetros de mi Galdakao y a algo más de 700 metros del nivel del mar, me ha visto crecer desde antes de que yo naciera, ahí es poco.

Hoy San Simón tiene ocho habitantes, y ha sido la aldea de mi madre, de mis abuelos, de mis bisabuelos y seguramente de más generaciones si siguiese hacia atrás, razón más que suficiente para que le dedique la actualización de esta noche.

De pequeño, y hasta hace bien poco, la verdad, solía pasar unos cuatro o cinco meses al año en esa casa que veis en la foto; todo el verano, navidades, semana santa y algún puente o incluso fin de semana que tuviese libre.

Gracias a esa casa sé bastantes cosas. Gracias a esa casa aprendí a encender el fuego de la cocina con leña, a escuchar las batallitas de la guerra de mi abuelo y de cómo una granada le reventó en la mano a un capitán, los cuentos de mi abuela cuando me decía que había gente viviendo en el desván que por la mañana, nada más salir el sol, bailaban y hacían hogueras; aprendí a dibujar y a leer, a orientarme mejor entre árboles que entre edificios, a quedarme hasta las tantas tumbado en la hierba mirando al cielo como un idiota, o a levantarme temprano las mañanas de invierno para ver el mar de niebla a los pies de la montaña.
Aprendí a sentarme entre árboles mientras llovía, a perderme entre kilómetros de bosque sin tener miedo solo porque sabía que mi perro andaba cerca y no olvidaba el camino a casa, a comer pulpo los domingos y empanada los jueves, a recoger moras en verano, castañas en octubre, y a comer miel todo el año, que, hasta hace poco nunca me había gustado. Aprendí también a comer manzanas de un árbol, a beber del río y a bajar corriendo por las mañanas a recoger ilusionado los huevos de las gallinas, a seguir todas las tardes a mi abuela por los caminitos de la huerta, al pie de casa, y a ayudarla a regar mientras me enseñaba a preparar la tierra para plantar o a aguantarme la respiración cuando caminase entre hortigas.

Y creía que todo eso iba a durar para siempre, pero seguí aprendiendo.

Aprendí a ver el patio de mi casa de vainilla y chocolate lleno de hierba sin cortar, a ver la yedra escalando las paredes, y las ramas comerse los caminos. La gente en el desván no eran más que ratones y las hogueras los rayos de luz que formaban tonos rojizos al entrar entre la madera. Ya no quería perderme entre kilómetros de bosque, porque mi perro lleva ya años enterrado en la huerta, con un rosal justo en el lugar en el que le dejamos.

Hace un par de semanas estuve en mi casa de vainilla y chocolate. Sigo enamorado de mi aldea, aunque hayan pasado tantos años y aunque lo último que me enseñara la vida era que podría seguir regando la huerta sin escuchar cómo se prepara la tierra para plantar o como evitar hortigarse. Y lo echo muchísimo de menos.

EYE!! TO ANOTHER THING, BUTTERFLY

Me estoy quedando sin ideas, es frustrante hasta decir basta y tengo ganas (e intención) de quemar cosas y golpear objetos. De momento mi ordenador ya se ha llevado la peor parte. Desde aquí le pido disculpas y me apena que sea un ser inanimado.

Creo que empezaré a sacar del baúl de los recuerdos todo lo que escribí en fotolog y a reciclarlo, mejor eso que dejar que el blog se llene de telarañas (Cosa que sería curiosa porque es virtual y eso) O eso o montar un videoblog porque observarme siempre es entretenido e interesante, aunque esté callado y mire sospechosamente a los lados.

Lo dicho, termino este razonamiento de por qué álex empezó a usar escritos que ya había publicado en internet y subo el primero. Y al que se queje le pego con una azada en la cabeza, avisados quedáis.

Me pregunto si butterfly será un tipo de mantequilla voladora...

viernes, 11 de septiembre de 2009

Se buscan paseos


Me estoy preguntando por qué mierdas estornudo cuando miro al sol. ¿Le tendré alergia?
¿Me ocurre con la luz en general? ¿Seré gilipollas? Esto último podría explicar muchas cosas, me guardaré esa última hipótesis en el bolsillo mental.

Espera, ¿sol se escribe con mayúsculas? Si lo piensas es una gilipollez, tu no llegas a un bar y dices "Joder, qué sol hace hoy" esperando que alguien responda "Eh, tu, que has dicho Sol con minúsculas", pero ya veis amigos, la palabra escrita y su correspondiente injusticia gramatical. Porque yo voy a dar una conferencia en Winchester (Si, si, todos lo hemos oido, ahora colócalo en un mapa si tienes testículos) y empiezo a hablar de Calónfulas y tresminicédilas y la gente aplaude asombrada cuando son palabras inexistentes. Eso si, escribo "vurro" en una frase y se rie de mi hasta el más cazurro.

Eh, que me da igual, soy feliz con mi vlog (Y cada día el de más gente). De hecho, crezco como persona cada vez que algún desconocido se asombra ante mi delicada situación mental. O cuando algún conocido repite lectura. O cuando aguantan más de dos párrafos sin desviarse al tuenti.

Maldito tuenti (Iba a decir puto, pero ufff... ¿Qué fuerte, no? Es cómo... joder, ha dicho puto... nada, nada, vamos a ser educados, recórcholis) Estoy seguro de que ella acabó con fotolog. ¿Que por qué ella? Está claro que tuenti es una fémina. Es cruel, absorbe gran tiempo de tu vida, estás pendiente a todas horas de su estado, la miras y ves recuerdos que no deberían estar allí (Como aquella foto jodidamente alcoholizado subido a aquel... bueno, dejadlo) De lo malo malo, del tuenti te puedes desetiquetar. Y nadie ajeno lo toca. Jojo, mi brazo por una fémina con usuario y contraseña.

En fin, que ya estoy tarzaneando. Ay, que pena me daba la escena esa de Babe, en la que cocinan a uno de los animales de la granja, un ganso o algo. Eso es ultraviolencia televisiva para el espectador niñáceo. Si, si, que es una putada pal crio que vea la peli, se pasan bastante en esa escena. Es como decirles "¿Quieres mucho a tus amiguitos hijo?" "Si" "Pues a lo mejor un día acaban en un horno y tu además eres un cerdo"

Luego los padres se quejan "No, si mi hijo es un despojo". Ah, no haberle puesto una peli de Universal.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Hoy me apetece...

Levantarme escuchando cómo se suicidan las gotas de lluvia contra mi ventana, mirar al techo desde mi cama y sentir que no hay nada que corra prisa, un domingo cualquiera, con esa sensación propia de los domingos.

Estirarme, respirar hondo, y ¡Chas! que The Fratellis empiecen a tocar Flathead en mi ordenador. Levantarme sin prisas, y recorrer ese pasillo hasta la cocina para prepararme un café, un Nesquik, un Colacao, o leche con gaseosa, si en el fondo me da igual.

Ducharme, cantar ese repertorio de cancioncitas de Jason Mraz, Serj Tankian, Avenged, o tantas otras que tardaran escaso tiempo en pasar de moda, secarme, y mirarme en el espejo el tiempo que tarde en reconocer que soy un jodido narcisista. Y que me encante serlo.

Y escuchar el sonidito de mi móvil, a eso de las once, avisándome de que algo o alguien se ha molestado en escribirme un mensaje, al tiempo que, por ejemplo, entro en Tuenti y lo veo teñido de verde. Ahora suena Cigarrettes, luego Summercat y más tarde alguna de Mika. O Kamelot, qué cojones.

Y me visto, y hace frío, y llevo esa chaqueta que tanto me gusta, si hace falta bufanda, como si me tengo que llevar los esquís. Llego a ese bar, me encuentro con una sonrisa, o dos, o las que hagan falta, y no las devuelvo, porque soy así de duro y las cebollas lloran cuando paso. Y pedimos mesa, café, cigarrillo y charla. Alguna broma, algún plan, alguna putada y mirada al futuro.

Por la tarde brindar con Don Simón en vasos de plástico.

Huele a septiembre que da gusto. Sniff, Snuff.

sábado, 5 de septiembre de 2009

¡Ay, mi autoestima...!


Siento la falta de originalidad de la que voy a presumir hoy pero es que he leído esto en uno de esos interesantísimos eventos de Tuenti y, coño, me ha hecho gracia. Se trata de "hachazos" y respuestas realmente bordes de nuestras queridas féminas cuando nos disponemos a acecharlas como hienas en celo que somos a veces.







> Él: Te puedo invitar a una copa?
> Ella: Gracias. Prefiero que me des el dinero

> Él: Te molesta que fume?
> Ella: Ni siquiera me molestaría si estuvieras ardiendo.

> Él: Soy fotógrafo y busco una cara como la tuya.
> Ella: Soy cirujana plástica y busco una cara como la tuya

> Él: No hemos tenido alguna vez una cita? O incluso dos?
> Ella:Tiene que haber sido una. No repito mis errores.

> Él: Cómo es que eres tan guapa?
> Ella: Me dieron también lo que te correspondía a ti.

> Él: Creo que te podría hacer muy feliz.
> Ella: ¿Cómo? Ya te vas?

> Él: Qué dirías si te pidiera que te casaras conmigo?
> Ella: Nada. No puedo hablar y reirme a la vez.

> Él: Te apetece ver una buena peli?
> Ella: Ya la he visto.

> Él:Dónde has estado toda mi vida?
> Ella: Intentando esconderme de ti.

> Él: Esta silla está libre?
> Ella: Sí, y la mía también si te sientas.

> Él: Tu cuerpo es como un templo.
> Ella: Hoy no hay misa.

> Él: Si te pudiera ver desnuda moriría feliz.
> Ella: Si te pudiera ver desnudo supongo que me moriría de la risa.

jueves, 3 de septiembre de 2009

¿Quién mató a Eustaquio Porcínez?


Sabe Dios que no es un buzón corriente el del cerdo Porcínez, donde las cartas vienen del infierno y la tinta huele a sangre, a muerte, a gusanos y a peste, que se abren con dientes de rata y se leen a oscuras, en ese sótano dónde el mudo grita y el sordo escucha.

¿Y quién mató a Eustaquio Porcínez? Envuelto en rojo, seco, tieso, platos en las cuencas y una boca abierta, así le encuentro cada mañana, cadáver de sótano, y no hago nada, le miro, observo, a veces canto, nada ocurre, hasta que el muerto guiña y yo me marcho.

Me da igual Porcínez, púdrase con sus cartas, parpadee lo que le queda, él está tieso y yo bailo cuando quiera; ¿Pena? Ninguna, se ha muerto el cerdo y al buzón ya no llegan, ni cartas, ni risas, ni ratas ni velas. ¿Pero quién mató a Eustaquio Porcínez?

Le llegó el San Martín, su 11 de noviembre, nadie me escucha y se niegan a creerme,
"No está muerto, vive, guiña el ojo, quizás duerma" Quizás, pero repito, que no me apena, el cerdo ha muerto y puede ser mi cena.

Y dormir, ¿Para qué? "Para recordar, mañana despertará". ¿Mañana? Lleva días sin levantarse a mear, ¿por qué iba a despertar? Y si despierta, avisadme, que la curiosidad me quema, y he de preguntarle, ¿Quién mató a Eustaquio Porcínez?

¡Lo más visto!

Se ha producido un error en este gadget.