martes, 30 de junio de 2009

Güindous Laif MeSefenger

MeSefenger

Querido Álex Pérez,

Acaba usted de adquirir un nuevo producto personalizado íntegramente para su persona y/o la de alguien tan perfecto como usted si es que existe.

Le recordamos que este nuevo mesenger tan exclusivo tiene muchas más opciones ideadas para hacerle la vida lo más egocéntrica posible. Como a usted le gusta.

Se ha desechado la opción de personalizar su nick. Ninguna frase o apodo podrá superar la fuerza de su propio nombre y apellidos. Es más, cada vez que escriba una frase el receptor podrá escuchar a Luis del Olmo recitando en voz alta su nombre con un efecto de eco muy adecuado para la ocasión.

También han cambiado los nicks de los contactos a los que agregue. Los hemos sustituído por frases suyas, para hacerle la vista más agradable, y porque sabemos que usted está más preocupado por la eyaculación del caracol en celo que por los nicks de sus contactos.

En las propias conversaciones el sistema ha cambiado. Solo usted podrá iniciar una conversación con alguien. Nadie puede tener algo tan importante que decir como para hablar primero. Cuando usted abra una conversación con alguno de sus contactos, las conversaciones que éste esté manteniendo en el momento se bloquearán, al igual que todo tipo de aplicaciones.
Hemos creido conveniente mostrar su texto en fuente Arial Black a tamaño 36 para dar, si cabe, más fuerza a sus palabras. Obviamente, sus contactos no pasarán del Times New Roman 10.
Como el mundo ya está lleno de egoistas mostrándose en fotografías contra el espejo libres de camisas, en el nuevo MeSefenger su foto aparecerá en los dos recuadros. Automáticamente también se configurará como fondo de pantalla de todos sus contactos activos.

El formato "nick dice" está obsoleto. Cuando usted escriba algo, se señalizará con un "Usted ilumina", mucho más adecuado. Cuando le respondan hemos decidido mostrar " Alguien que no es usted comenta". Como era de esperar, todas las frases dirigidas a usted serán previamente analizadas, se corregirán los fallos ortográficos y las expresiones coloquiales, sustituyendo cada palabra malsonante con dibujos de patitos de colores.

Se han descartado los emoticonos. Una nueva pestaña le permitirá acceder a los 'egoticonos', imágenes con su rostro en un tono amarillo expresando su estado emocional. Por supuesto, no serán tan cutres como los emoticonos, los egoticonos tendrán un tamaño de 1800x1240 y contarán con su propia banda sonora, interpretada por Ennio Morricone en directo mientras teclea. Como los emoticonos representan el estado anímico de personas que no son usted, su MeSefenger no los admitirá. Suficiente tiene con su vida. En lugar de ello volverá a aparecer su rostro.

Cuando alguno de sus contactos intente enviarle un zumbido, perderá la conexión a internet automáticamente. Si es la segunda vez que ocurre, mataremos a su mascota y/o familiar más cercano.

-¿Y si es la tercera vez?

No habrá una tercera vez. En cuanto a los zumbidos que usted envíe, el receptor escuchará su voz a todo volumen cantando la canción de 7:35 de la mañana, de Nacho Vigalondo. Como hemos tenido problemas con la SGAE, en lugar de 7:35 se escuchará 8:39, pero en si es lo mismo.

No habrá lista de conectados o desconectados. Si usted desea hablar con alguien basta con escribir el nombre del contacto al que desee hablar y al instante recibirá un mensaje en el móvil y un privado en el tuenti avisándole de que dispone catorce minutos para conseguir un ordenador y conectarse. Por cada minuto que pase sin conectarse tras el límite de tiempo, Dios matará un gatito.

[Fin de la primera parte de "Novedades del MeSefenger", diseñado por Álex Pérez, David Uzkiaga y Andoni Gago. Gracias muchachotes.]

lunes, 29 de junio de 2009

De un martes y medio

La verdad es que llegué un martes. ¿Cuándo? No lo sé, aún no ha ocurrido, pero fue un gran martes. No para el mundo, claro, pero si en un círculo más reducido. Llegué, a simple vista nada parecía haber cambiado, pero no importa, yo sabía que podía ser un gran martes.

Los primeros martes de cada mes suelo masturbarme, para no perder la costumbre, es algo bien sabido por todos, pero sé que no fue un martes de esos. Ni siquiera me había duchado aquella mañana, guarro de mi, pensando que seguramente acabaría siendo una gilipollez de día, como cada uno de los que he pasado desde que el mundo cuenta conmigo y cierta gallega gritaba, no, aullaba a las dos de la mañana del 14 de agosto de 1990 en alguna sala del único hospital de Ourense que conozco. Ni siquiera se lo agradecí. Me limité a hacer muecas con mi arrugado jeto de bebé llorica, y a balbucear embutido en esa especie de traje escarlata que resultó ser sangre. Me pondría a hablar de ello pero no quiero que esto desemboque en conjeturas sobre los grados de dolor por los que pasó mi santa madre intentando sacar mi cabezón por donde el viejo empujó la semillita.

Es curioso que también naciese un martes. Todo lo bueno ocurre los martes. No, no es otra muestra gratuita de mi egocentrismo, yo fui una excepción. En realidad debía nacer el lunes, pero mi madre no tenía prisa y esperó un par de horas más por tocar los cojones. De haber nacido el 13 de agosto quizás hubiera sido más feliz, puede que incluso más simpático, hasta más atractivo si cabe, un don Juan con las mujeres, un hacha en los estudios y el más afortunado en el juego.
Aunque no me serviría de mucho porque me hubiera perdido aquel martes. Aquel martes en el que llegué y que todavía espera por caer del calendario. Si, soy tan chulo que hablo del futuro en pretérito perfecto. Porque la vida es como una tortilla y hay que echarle huevos, sin pasarse tampoco, no vaya a ser que nos tachen de sobraos.

Aunque en realidad soy un cobarde con momentos, está de moda serlo. Mi vida es cobardía y un tío al lado repitiendo a voces mis tres momentos de valiente león para que no me deprima. Oye, cojonudo, no me quejo. Mejor eso que la Coca Cola Zero. A mi que no me engañen eso no es coca cola, nadie sabe lo que es, pero todos asumen que es normal. Gilipolleces, alguien conspira en nuestra puta cara y nosotros seguimos comprando Coca Cola Zero. Más triste que Adán el día de la madre. En fin.

Bueno, se hace tarde y no he hablado de aquel martes. Bueno, cuando llegue podré relatarlo con más detalle. O con detalle, directamente.

Ah, si, he hecho un blog. Por cambiar de aires. ¿Qué patético, verdad? Casi tanto como leerlo. Pero no culpo a nadie, yo haría lo mismo si me conociese en tercera persona. Diría ‘que grande es ese tío, algún día le invitaré a un trago y hablaremos de fútbol y mujeres’. Pues no me hace mucha gracia el fútbol, pero oye, yo me adapto. Me compro el Marca y lo leo disimuladamente arqueando las cejas y con pausas.

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