jueves, 31 de diciembre de 2009

De Leites Nius


Bueno, vale ya de hablar de gabardinas y pongámonos con algo serio: Yo.

Últimas noticias y novedades, clarísima reforma en el TOP de mujeres del blog, Anne Hathaway se va a la calle, Kirsten Dunst pasa a 4º puesto y el 5º lo ocupa Zooey Deschanel ( Dí que si, 500 días juntos)



Instalada nueva "respuesta automática", a toda la que se le ocurra decir que no es tan guapa
YA TE GUSTARÍA, ZORRA

En otro orden de cosas, 31 de diciembre de 2009.

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(Se me había ocurrido escribir puntitos suspensivos hasta que estuviesemos en 2010, pero quedan 22 horas para eso y ni siquiera he tenido tiempo de masturbarme)
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Posiblemente este sea mi último mensaje del blog este año, y lo cierto es que no he preparado nada especial para este gran momento que seguro compartiré con no más de cuatro personas, cinco como mucho.

Bueno, ha sido un año entretenido.

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Nada, me aburro. Feliz año.

PD: Propósitos para el 2010: Me voy a ir de vacaciones, voy a enamorarme de una preciosa pelirroja irlandesa que hable francés y checo, alquilaremos un piso en Praga que pagaremos viviendo como artistas en la calle hasta tener dinero suficiente para comprar una zapatería; que llevaré feliz algún año que otro, hasta que ella decida que ya se ha hartado de esta vida y se vaya y me abandone.
Yo le diré que me quedaré en la zapatería hasta morirme, pero la semana siguiente a que nos separemos me iré a París, alquilaré un ático con lo ganado con los zapatos y adoptaré un gato negro, aprenderé a tocar el violín y pintaré preciosos cuadros que representen lo romántico que es odiar a una persona hasta acuchillarla a pinceladas mientras me asomo por la ventana desde la que se ve la torre Eiffel.
Pasará un año, quizás dos. Habré visitado Berlín, Amsterdam y Londres, habré comido pasta en Sicilia y me habré dormido entre ruinas en Grecia. Me habré muerto de frío en Moscú, y habré sacado estupendas fotos en Lisboa. Y que coño, me habré emborrachado en todos esos lugares.
Pasados esos años, me llamará mi amada irlandesa, para saber de mí. "¿Qué tal la vida?" Pues nada, aquí, en la zapatería donde me dejaste, donde no he movido una sola suela para que creas que todo sigue igual cuando regreses. "¿has hecho eso por mí?!" No zorra, me he pateado Europa y he visto más coños que un ginecólogo en hora punta. Y colgaré el teléfono. Y pensaré, pero si todavía la quiero. Y la volveré a llamar y colgaré al segundo tono. Arrojaré el móvil a los canales de Venecia y me iré en Góndola a Barcelona. Llegaré en septiembre. Me pasaré tres meses allí pero me iré a festejar la nochevieja a Nueva York.
Y me quedaré una semana más allí. O dos. O un mes. O tal vez tres años. Quizás me case en Nueva York. Dos años más. tenga un hijo, una hija, un perro, yo qué sé. Seis años más. Y nos iremos de vacaciones a Nueva Zelanda, o a las Fiji, los niños en casa con los tios/abuelos/canguro.
Y estando en las Fiji me iré a pasear por la playa mientras mi mujer duerme en el hotel.

Me tragará una ola, y apareceré en un barco pesquero japonés donde pasaré 5 meses. Mi familia creerá que estoy muerto. Cuando parece que llegaré a Japón, unos piratas secuestran el barco. 6 meses más y el síndrome de Estocolmo acaba por convertirme en uno de ellos. Y navegaré y navegaré tres años más, saqueando pequeñas islas, bebiendo ron, fumando hierba, buscando féminas sin compromiso en cada puerto que encuentre. Y el barco llega a otra isla, y a otra, y acabo en Irlanda. Paso 4 meses allí hasta que la veo en una feria agrícola de Dublín. A mi irlandesa. Nos reconciliamos. Ella está más gorda. Yo doy grima con mis pintas de pirata. Pero oh, que preciosa la veo. Sorprendentemente, me quiere.
Dos años más. Vuelve a abandonarme.

Viajo a San Francisco a ver a Stephenie Meyer al hospital, donde agoniza tras ser atacada por hombres lobo. La perdono por todo, puede ir en paz.

Salgo del hospital y me encuentro a mi familia neoyorquina, mis hijos están irreconocibles. Tras hablar durante horas, días, me echan de casa. Me odian todos. Tienen otro padre nuevo. No les culpo.
Paso un año más en San Francisco, ellos ya han vuelto a Maine, donde viven ahora. Cojo un avión a Madrid. Visito el museo del Prado. Como bocata de calamares. Y cojo otro avión, a Bilbao esta vez. Mi padre me pregunta a ver "que horas son estas de llegar a casa". Voy al Guggenheim. Por fin han quitado las horterísimas flores gigantes de colores. Ahora hay otra araña.

Voy a la tetería de Indautxu. Pido una Duff, quiero probarla. Sabe a rata. Pido otra. Voy al baño, aprovecho para masturbarme siendo primer martes de mes como es. regreso. Me bebo una tercera Duff y pido pastel de cereza. Me atraganto, y muero, con una vida la mar de interesante.

PERO NO, PERO NO PUEDO PORQUE LA GENTE DICE QUE EN 2012 EL MUNDO SE ACABA. PUES NADA, PA ESO ME VOY MAÑANA A POR MIS DUFF. Y A POR MI IRLANDESA.

sábado, 26 de diciembre de 2009

La Navidad





Un discurso de Hans Parlaravauka

Tremendas las bragas de mi vecina Carol. Sospecho que se las robó a un paracaidista. En el caso de que ese paracaidista tuviese una lencería. Bueno, en realidad no hace falta trabajar en una lencería para que te roben unas bragas, pero es lo que tiene la navidad.

Decidió en su día mi amigo Tomás, el carnicero de Cojondasno, que “con esa labia que tú tienes, Parlaravacas, ya podrías dar tu el discurso de navidad en esta, nuestra república española, y no JuanCar”. No sé quién vagináceos será el JuanCar ese, pero si mi perro Pulmón me pide un discurso de navidad, ¿Quién soy yo para no escribírselo?

Y bueno, qué os voy a decir yo de la Semana Santa que no sepáis, lucecitas, regalitos, arbolitos, sexo en discotecas que te cobran media cartera por entrar, cava, sidra, langostinos y toda clase de bichejos que bien se podían haber quedado en agua firme; los belenes, el confeti, gorritos de Papa Noel, minifaldas y villancicos. Ya está. He resumido vuestra lamentable vida social diciembral en poco más de diez palabrejas. Escoria.

Mi vida navideña es una asombróstica conjuntación de neocultismos y drogas desconocidas en las que mi perro y yo debatimos sobre la metafisión de misterios tales como el origen del superhombre. Yo siempre he dicho que los homosexuales vienen de Narnia. Mi perro cree que todos somos bisexuales pero que nos decidimos por un lado u otro según el pecho del que más mamemos. Su madre tenía seis y yo no sé qué pensar. En fin, la navidad.

En navidad todos intentan ser buenas personas y yo creo que eso podría crear un desequilibrio en el sentido de la vida, así que procuro ser abismalmente malo. A veces vuelvo con mis ex para volver a abandonarlas. O me dedico a morder ancianas a la salida del metro. Una vez me planté delante de un mendigo que pedía limosna y empecé a liarme cigarrillos con billetes de 50. Cuando terminé me senté junto a él y estuve treinta y cinco minutos mirándole una oreja.

Lo peor fue cuando organicé una excursión para un orfanato y les pedí la autorización de sus padres. Pero eso fue un accidente. Traspapelé mis traspasos.

Lo dicho, tengáis las velas que tengáis en vuestro cumpleaños, cuchillo de palo.

Feliz Navidad,

Hans X. Parlaravauka


jueves, 3 de diciembre de 2009

El Conde Dracullen, Trois



Soñó el conde un día, en su almohada de seda y pluma, que muy larga la tenía, y no le cabía a ninguna.

Que sus lacayos buscaban por los pueblos del condado, vírgenes y putas, damas, doncellas y vagabundas, una de ellas nauseabunda, más fea que gato atropellado. “Igual fue bella por dentro” se dijo en el velatorio. “No por ser dulce el caramelo, ha de ser cutre el envoltorio”

¿Velatorio? Si, pues hembra que calzaba, hembra que enterraba. Era tan larga la historia que el conde con falda vestía, el trípode de Transilvania, que nunca encontró tía.

Y llamaron a su puerta, noche sí noche también, millares de bellas féminas buscando algo de placer. Y el Vampiro se sentía, con su metro en la entrepierna, un objeto del deseo, un juguete, una mierda.

Y empezaron los ciudadanos, a comentar a sus espaldas, “el conde del castillo, tiene la picha bien larga” Los rumores eran ciertos, metro y medio medía el cíclope de la colina.

Y pasaban y pasaron, día tras día mes tras mes, tres años del calendario para el conde y su ciprés. Y ninguna lo aguantaba, con grúas se masturbaba y una carpa de condón, y señora que se acercaba, cautelosa y asustada, con férrea vagina entraba, salía con canalón.

Más años pasaban, una vida bien sufrida, el conde murió asqueado y con él su enorme bicha. Juglares y trovadores celebraban en las plazas, que pequeñas las tenían y cabían en toda raja; con canciones, con poemas con dibujos y algún lema despidieron al vampiro y a su enorme, gran dilema.

Y despertó Dracullen, sudando cual Porcínez, en su lecho de seda y plumas, pensando confundido en si era sueño o pesadilla “Si tan grande era el cimbrel, como sería la ladilla”

En el salón se quedó, por miedo a caer de nuevo, en ese lugar de diseño al que algunos llaman sueño. Tan oscuro, tan malvado, tan profundo y anormal, por si fuera poco su lloro ni dormir en paz podía, un pobre vampiro de pueblo, ni abogado ni artista, ni leído, ni culto ni asombroso, un muerto más en la lista.

No, no es la pesadilla, el motivo de sus lloros, pero pensando en lo adorables que son, tetralogías vampirescas, de momento os leéis esta y ya me preparo el final.

Y si, el cuadro está vacío.

sábado, 28 de noviembre de 2009

El conde Dracullen, Deux


PUM PUM PUM

Ni una ni dos ni tres, no hay respuesta, el castillo en mutis y el valle muerto, hoy no hay conde ni vampiro que llore, ni séquito que koala folle, ni niña muerta ni colmillos, ni lágrimas de asesino.

PUM PUM PUM

No hay dios que dé respuesta, ni triste mayordomo ni luces de neón, ni horario de visitas ni triste cartelón. Ni una nota, ni correo, ni carta ni libro, ni ganas de escribirlo, pero coño, pesadito, el viajero sigue al quite, solo falta que grite.

PUM PUM PUM

Ya casi vencido, medio giro pega el tío, avanza, pasa el foso, llega fuera y ¡sorpresa! Ventanal que se abre. ME CAGO EN TU PUTA MADRE. Se escucha, el viajero flipa, nos ha jodido, visititas al vampiro, en mitad del mediodía, mensaje al móvil más valdría.

“¿y tú qué quieres?”

“Que dice el pueblo qué lloras, chupasangre. Ah, y que te has comido a la hija del carnicero. Que son 6,90.”

Cierra la ventana el conde, que ya se abrasa, que es de día y el sol brilla, y coño, que en Crepúsculo brillan, pero aquí irse al hoyo está a la orden del día.

El pueblo se preocupa, el conde llora, nadie sabe por qué, “que se joda, por vampiro” dicen algunos, “eso no lo elige uno, solo pasa, y con el sol se abrasa, el ajo lo asquea y solo sangre desea, ni un triste Whooper o BigMac, patitas de niño pa’ desayunar. “

“¿y por qué llora? ¿Por qué llora?”

martes, 24 de noviembre de 2009

El conde Dracullen, Un

Hoy voy a contaros una historia de vampiros. Si la Stephenie Meyer se forra con el carazapato ese, yo por lo menos me pago un kebab.




Degustaba aquella noche el conde pequeños higadillos de niño rico, de piel blanca, ojos rubios y colegio de alta esfera, donde el pan de la comida lleva pepitas de oro.

Cerca está el amanecer, el conde cena y su séquito discute, habitación aparte, sobre moral, ética y pornografía con koalas. ¿Es correcto matar? ¿Es necesario espiar o violar a un marsupial?

El conde llora, solo, mientras termina de masticar el tobillo de una repelente niña. Sí, he dicho repelente, refiriéndome a una pobre niña mutilada y devorada por un vampiro, pero soy el narrador, y a mí nadie me conoce.

Y las lágrimas de un vampiro son crueles, son malvadas, dañinas y rencorosas como las mujeres despechadas, como el granizo en agosto y los villancicos en marzo, sin pies ni cabeza, ni sentido ni lógica.

El conde Dracullen está triste, y su castillo llora con él. ¡Qué pesadillas de chupasangres atormentan la mente de este cadáver que ya dejó de sentir hace mucho, en los tiempos en los que Adam Sandler se negaba a hacer comedias!

Termina el postre, vasito de sangre caliente y a la cama, cama elegante, vistosa, de dos por dos y que deja en mal lugar el trozo de colchón en el que yo duermo. ¿Y el ataúd de las leyendas? Vampiro de mierda, más llorarías durmiendo en una tabla y no en seda.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Ya Ya Yaaaa

Ponte tú a escribir a contrarreloj en una mañana como esta, en este disparatado mundo de microclimas en el que los últimos cien metros hasta el invierno son más veraniegos que una tarde de agosto. Microclima, o yo qué sé, pero hoy me faltan las palabras, simplemente me apetecía dejar un par de joyitas de la corona para deleitar a las cansadas mentes que acaban aquí con dos o tres clicks.

She Loves You (The Beatles)

Santeria (Sublime)

L'amour Dans La Rue (K)

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Seguro que es de Google

Hoy me he propuesto dar mi opinión sobre algo importante, así que cómo era de esperar me he metido en google y he buscado eso, algo importante.

No os podéis imaginar la cantidad de mierda que hay por interné, cosas peores incluso que este blog o Wikipedia, que pal caso, al mismo nivel están. Pues eso, que he puesto “algo importante” en el buscador y en vez de encontrarme con entradas filosóficas hablando del sentido de la vida, el amor, la fe , la razón, la lógica o las cremas escrotales la jodida primera entrada que sale pone “Para enviar algo importante usaría el correo ordinario” y de subtítuloEl inventor del 'e-mail' no tiene móvil y se dedica a la cría de ovejas”

Que no digo yo que no me resulte curioso, pero coño, que cuando escribo algo en google pongo un poquito de confianza en él, espero buenos resultados. Pero nada, sodomizado me hallo. Busco algo importante y me encuentro con que el tío que ha inventado los e-mails no tiene móvil. Me pasa por imbécil, toda mi vida está construida en torno a google. Navego con Google Chrome, ( a la mínima me tengo que pasar al Firefox porque la mitad de videos me dicen que blablabla que te den por culo y así no hay dios que vea porno) uso el correo de gmail, el calendar de google y el Google reader, por no decir la de videos que habré visto en Youtube. Además, la primera vez que encontré el video ese de Paris Hilton haciendo cochinadas fue en Google Video. Me lo pasó un amigo.

Y diréis que egoísta eres, que Google te proporciona mil herramientas y luego te quejas porque el buscador no te da maravillas. EH EH EH EH, Google me da herramientas porque quiere, porque tienen un pastizal y porque les gusta ir de…

-Eh, campeón, aver lo que dices de Google que tu blog es suyo.

No me jodas. Me voy a acabar despertando un día con el Google Live Messenger puesto. ¿Qué haces niño? Nada, voy a subir unas fotos a Googlebook. ¿Te han dejado algún mensaje en el gooenti?

-A lo mejor a tus no-lectores les interesa no-saber que cuando bajas a Bilbao antes miras en Google Maps la ruta para no perderte.

También miro el mapa del metro de estación a estación cuando voy a pie, pero eso ya son manías. Además el metro no es de Google.

Ya me he medio-desahogado. Me voy. Que os den. Os dejo con el eslogan de Google.

DON’T BE EVIL!

viernes, 13 de noviembre de 2009

Paga. Paga. Paga.

Madre mía, se me están cayendo las hojas del calendario como pelos en la ducha.

Aunque esta comparación, así, releida, resulte más desagradable que iluminadora, mi intención era haceros ver que me falta tiempo. No, qué coño me falta tiempo, tiempo tengo a toneladas, pero pasa tan rápido que no solo provoca en mí una sensación de abrumador acojono, también veo como desgasta a los demás actores de mi teatral vida.

Bueno, pues en estos últimos días (Mentira, acaba de ocurrírseme) he pensado en hacer de mi vida un lucrativo negocio que además pueda ser calificado arte. Arte Post-postmoderno alternativo underground chill out hardcore metal pop.

Voy a cobrar por participar en mi vida. Si, damas y caballeros, he pensado en pasar factura a todos las personas que disfruten de mi compañía. A mis padres quizá no, por eso de que me mantienen y todavía me dan la paga y de momento hacen amagos de quererme y eso. Pero yo que se, pequeñas actividades de la vida a módicos precios para amigos.

Que me llaman al móvil, 5€ si contesto. Cada vez que vaya a clase 15€, unos 60€ semanales a pagar entre todos, nada desorbitado. Quedar conmigo en la vida extrauniversitaria a 13€/hora, sin contar el posible consumo de cafés y/o refrescos y/o cerveza en cantidades industriales que pueda ingerir y que, obviamente, no pienso pagar.

En las horas de disfrute de mi compañía a partir de las 00:00 se dobla el precio, y los sábados y viernes se triplica. Es decir, un martes a la 1:00 cobro 26€ la hora, e irse de juerga conmigo ronda los 240€ sin contar cubatas.

También he pensado en sacar al mercado las Sefi Club Cards, que se pueden cargar en cualquier cajero automático, y sirven para comprar horas de charla conmigo vía msn, comentarios en tuenti, e-mails, etc. (Comentar una foto mía en Facebook o Tuenti normalmente costaría 1.60€, pero con la Sefi Club Card podrá hacerse por menos de 0.90 €!)

También sacaré promociones, y tarifa plana. “Habla todo lo que quieras con Álex Pérez de 12:00 a 22:00 por 145,60€ al mes” o Domingos Sef i “Comparte una taza de café de 20:00 a 21:00 un domingo con Álex Pérez al ingresar 100€ en la Sefi Club Card

He pensado en destinar el 5% de lo ganado en obras sociales como comprarme un iPhone, porque tampoco hay que ser un tirano.

Y ahora, la foto de un pingüino.

jueves, 5 de noviembre de 2009

This Is How I Met Pulmón



Diario de Hans Parlaravauka,18 de octubre de algún año lo suficientemente lejano para que sea representado en blanco y negro si alguna vez lo llevamos al cine. ¿Los 80? Vale, me parece bien. ¿Qué tal 1982? ¿Si? Vale, me gusta.

“Hoy he meado en el baño de un restaurante. He salpicado. Creo que ya se me ha bajado un segundo testículo, así que me compraré esa camisa hawaiana que siempre quise, y, en cuanto lo haga, seré un hombre nuevo. Quizá diga adiós a la necrofilia.”


Diario de Hans Parlaravauka, 24 de octubre del año ese, 1982.

“Mi hermano comosellame me ha regalado una sucia gabardina. Tiene manchas de aceite y café, y creo que por las mañanas se prostituye, pero al menos me ayuda a pagar el alquiler. No hablamos mucho, y coincidimos poco en casa, pero creo que en un futuro podríamos llevarnos bien. Creo que no debería comprarme la camisa, no quiero que la gabardina se ofenda. Por ahora.”

Diario de Hans Parlaravauka, 32 de octubre de ese mismo año.

“Hoy hemos hecho el amor. No quiero entrar en detalles, pero he probado todas sus mangas. Y son dos. Ya no me fijo en las manchas de aceite o café, o en los hombres a los que trae a casa. Soy feliz viéndola colgada en el perchero. A veces se agita. Suelo cerrar la ventana cuando eso ocurre. A veces me masturbo.”

Diario de Hans Parlaravauka, 6 de noviembre de 1982 (Si, si, seguimos en el mismo)

“Esta mañana me la he puesto. Me queda un poco grande, pero me van así. Hemos paseado junto al Sena, y luego hemos ido a mirar escaparates a la Gran Vía. Queremos ir despacio, pero si la cosa va bien mañana la plancharé.”

Diario de Hans Parlaravauka, 10 de noviembre de 1982

“Hoy un hombre me ha visto besando a mi gabardina, y me ha dicho que es solo tela, que era un enfermo y que dejase de tocar a su perro. He decidido aprovechar la gabardina y le he dicho que era detective. Y que los detectives necesitan un perro. “No pienso darte a mi perro” me ha dicho él. Le he violado.”

Diario de Hans Paralaravauka, 12 de noviembre de blabla…

“Hoy me ha llegado una carta del juzgado, por el tema de la violación. Mi abogado dice que ahora la ley es más rápida, y que en diez o doce años podrían juzgarme. Sin embargo, no tengo abogado, y eso quizás complique las cosas. Me quedé con el perro. Aquella noche nos acostamos, pero no queremos ir más lejos. Es una simple relación de lujuria y desenfreno sin ataduras. Bueno, mi madre dice que también es zoofilia, pero a mí no me van esas guarradas.”

Diario de Hans Parlaravauka, 19 de noviembre de ese jodido año

“Hoy me he casado con mi perro en un barco en aguas internacionales, de esas que salen en las series y películas porque no hay leyes y puedes hacer lo que quieras. No puedo creer que una gabardina haya provocado tal historia de amor. Le he mirado a los ojos antes de que nos besáramos, y le he dicho que era un sueño para mi, que no querría despertar nunca de él, y que si la vida tiene alguna razón de ser, es que estemos juntos. El me ha ladrado de mala manera así que lo he tirado al mar. Perro pulgoso de los cojones.”

Diario de Hans Parlaravauka, 23 de noviembre de 1982

“Mi amiga Suzie me ha dicho que lo mejor para superar las rupturas son las mascotas. Así que me he comprado un perro. Se llama Pulmón. “

sábado, 31 de octubre de 2009

Carta a Álex Pérez





Hoy recupero algo que escribí cuando todavía tenía ideas y que me gusta bastante. Del cadavérico fotolog, por supuesto.


Título:
Carta a Álex Pérez
Pie de foto:
Me parece realmente intolerable toda esa charlatanería absurda, vacía, carente de sentido, coherencia o cohesión, cuyo único y estúpido objetivo es llenar las horas del día con un falso silencio como quien llena un pastel de aire.

El humor es inútil. Es repetitivo y nunca ha estado de moda. Palabrería que arranca sonrisas inmerecidas. Más basura, más mierda para crear una imagen de calidad en una sociedad levantada por hipocresía. Que la ciudad huele a cinismo, señores, falsedad por las calles y en los colegios, en el ascensor, en la cafetería y en la oficina, en las aulas de la mejor universidad y en cada bolsillo de mendigo.

No hay opinión, solo estrategia. ¿Amistad? No, inversión. No puedes ver morir un toro en una plaza pero si mirar a los ojos a quien has fallado. Pobres niños de áfrica, pero seguro que sigues pasándote media hora debajo de la ducha. Pues que te folle un pez polla.

Un beso.

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Querido hijodeputa interior:

Ante todo, recordarte que soy genial. Y si te pica me lames el escroto. Y ahora, comienzo.
Primero, no es charlatanería ni una cadeneta de palabras vacías, es arte y entretenimiento, es lectura de sociedad y carta al director, opinión y columna; ¿egocentrismo? Quizás, pero con estilo y marcando tendencias, insuperable desde los 90. Aunque podría reducir la réplica a: Cómeme el bendito cipote.

Segundo, ¿El humor es inútil? Te comento, compañero de viaje, el humor es llave y la sonrisa puerta, siempre merecida porque todo lo que suscite sonrisa es merecedor de ella, y la clave es cazar felicidad, por efímera que sea, un instante vale más que una semana de tu espantosa vida de muermo incorpóreo. Aunque esto también podría reducirlo a "Que te den por el culo y no te guste"

¿Me hablas de hipocresía? Tu, gilipollas, que te pones a escribir esa carta y te la contestas a ti mismo contradiciéndote. También te respondería a eso con un insulto realmente ofensivo, pero en su lugar me limitaré a decir: Drogas qué?

Y si quieres más vienes a buscarlo, y que mil zorros árticos te violen antes del amanecer.

HE DICHO.

La verdad es que releido ahora no me gusta tanto.

sábado, 24 de octubre de 2009

No es una noche cualquiera, ¡Espaguetis, corazón!


Esta noche no es una noche cualquiera. Esta noche Hans es más Hans que nunca. O quizás menos que siempre. Esta noche lleva un sombrero elegante, camina de forma elegante, piensa de forma elegante y como cada noche de invierno entre las frías calles de la París alternativa, pestañea con un ojo y después con el otro.

Mientras camina, se fuma un Lucky Strike hasta el filtro. No lo tira, lo escupe contra el suelo, y en realidad es un acto de rebeldía, o una expresión artística del Hans de los 90. Pulmón le sigue, tosiendo. Le abrasan las pulgas. Hijas de puta. Pulmón no deja de pensar en ellas. Zorras hambrientas, ya podían morderle las orejas a sus putas madres. Es un perro malhablado, pero eso a Hans no le preocupa.

Hans recuerda como perdió Pulmón su ojo izquierdo. Fue en una pelea con un gato. Bueno, en realidad no. Lo cierto es que Hans, borracho, confundió a Pulmón con un gato, y en un acto reflejo, le arrancó un ojo a lo Kill Bill. Desde entonces Hans odia a los gatos. Putos bocetos de pantera. Ovillófilos carroñeros, siempre esperando espinas de pescado y cuencos de leche.

Pulmón no siente rencor hacia Hans. Pulmón no vio lo ocurrido. Además, es un chucho inteligente, sabe perdonar. Y el ojo lo tenía repe, qué hostias. Y esta noche pasea. Pasea junto a Hans, en las alternativas calles parisinas, escuchando acordeones melódicos, violinistas, seguro que hasta trovadores. Hans tiene la esperanza de doblar la esquina y encontrarse a Dama y a Golfo comiendo espaguetis en la puerta trasera de un restaurante. Como si dos perros pudieran compartir un plato y encima quedar como románticos. En la vida real Golfo violó a Dama, sin ninguna compasión, delante del puto plato de espaguetis y el dueño del restaurante, y después se largo por donde vino. Y cuando Dama dio a luz, murieron tres cachorritos.

A Pulmón no le hacen ni puta gracia estas historias. Él es más de kebab.

¡Lo más visto!

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